La importancia de un accionariado familiar profesionalizado

En principio todo heredero de una empresa familiar es un accionista en potencia y por tanto, todo familiar consanguíneo ha de prepararse como tal; y ello al margen de lo que en su día ese accionista familiar decida qué hacer con sus acciones (incluso para venderlas ha de ser un accionista profesionalizado).

En general en la mayor parte del mundo, muy en concreto en las culturas latinas, los hijos de las familias empresarias acabarán siendo algún día accionistas de la empresa familiar. Llegado ese momento, ello les confiere un enorme poder en las grandes decisiones de las mismas (y todos sabemos el gran poder que los códigos mercantiles confieren a los accionistas grandes poderes decisorios). Teniendo en cuenta esta realidad, podemos afirmar que una empresa familiar en la cual sus socios familiares no estén suficientemente profesionalizados como tales accionistas, cuando surjan conflictos entre ellos, difícilmente serán resueltos con la sola actuación de los directivos familiares que trabajen en dicha empresa.

Dichos poderes son de una gran trascendencia para la marcha de las empresas, por lo que si los accionistas no están suficientemente profesionalizados, es muy posible que tomen decisiones equivocadas e incluso puedan surgir serios conflictos entre ellos y los órganos de gobierno de las empresas.

Fernando Nogales

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