La mediación en las empresas familiares

Si las empresas familiares necesitan frecuentemente algún tipo de asesoramiento, muy frecuentemente es el de la mediación. Es más, a todas las empresas familiares les comento que si necesitan algún asesor, que se caracterice siempre por su competencia mediadora. Es más, las familias empresarias deberían caracterizarse siempre por aprender cuanto antes las técnicas de mediación a través de expertos mediadores.

Y no me refiero a mediadores de carácter jurídico, a sabiendas de que en caso de conflictos intrafamiliares es lo más conveniente realizar (antes que ir directamente a los juzgados). Me refiero a conseguir lo antes posible cierta formación básica sobre el cómo abordar con sensatez las causas más normales de los conflictos intrafamiliares, sean éstos por diferencias de intereses, de caracteres, entre familiares políticos y consanguíneos, entre ramas familiares o intergeneracionales, ninguna familia empresaria está libre de conflictos. Por eso, toda familia empresaria debería aprender cuanto antes aquellas bases de carácter psicológico, sociológico, económico y jurídico que permiten el “buen hacer” de acercar posturas y negociar acuerdos de manera civilizada entre los distintos miembros familiares.

Es más, en las empresas familiares la mediación ha de ser una exigencia de formación para los componentes del Consejo de Familia. Los Consejos de Familia son en sí mismos instrumentos de mediación (¡Si sus componentes tienen la formación adecuado para ello!). No solo, las familias empresarias sería conveniente que tuvieran elegidos a mediadores no familiares para en caso de necesitarlos en algún momento (si fuese así, sería muy conveniente que sus nombres constarán el algún documento, como por ejemplo en el Protocolo Familiar). Si se eligen cuando aún no han llegado los problemas, es fácil aceptarlos cuando la familia pase por algún tipo de crisis.

Aprender las técnicas de mediación es aprender a negociar las diferencias entre los distintos miembros familiares, aprender a defender las diferentes posturas a razonarlas con sensatez. Lo peor que puede ocurrir ante las crisis familiares, no es que éstas surjan (es inevitable hay que verlo como una cuestión más a gestionar) sino que los familiares no tengan el saber y la experiencia de las técnicas de mediación. De ser así, a las crisis que surjan entre familiares se responderá con las emociones negativas lo cual empeorarán aún más las crisis.

Déjense enseñar por buenos asesores las técnicas básicas de mediación. Todos los miembros familiares tienen mucho que ganar.

Fernando Nogales

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