Segunda Generación: el Gran Pacto

Con anterioridad hablamos del papel fundamental de los fundadores en tanto competencia de la empresa y cohesión de la familia, llevada a cabo de forma natural y espontánea.

Cuando la segunda generación toma el relevo se encuentra con una empresa y una familia más compleja, de ahí la necesidad de institucionalizar los órganos de gobierno y profesionalizar a sus componentes. Por ello centrándonos ahora en la complejidad de la familia y la gran repercusión que ello tiene para la empresa es por lo que hablamos de Gran Pacto.

Es decir, a partir de la segunda generación nos encontramos con retos a abordar que durante el mayor tiempo de la generación del fundador no fue necesario tener en cuenta a no ser por situaciones hasta el presente poco frecuentes. Por ejemplo, en el caso del fundador que se ha separado, que ha tenido nuevas nupcias, que ha tenido hijos de distintas parejas, etc. En esta situación nos encontramos hijos que tienen gran diferencia de edad, distinta cultura y modelo de familia, etc.

Pero en términos generales pensar que, la complejidad a partir de la segunda generación los retos y desafíos de cada rama familiar en función de sus diferentes culturas familiares, diferentes intereses, grupos de edades, etc., se abordará con la simple distribución igualitaria accionarial, ello sería una simple ingenuidad.

Por eso se hace tan imprescindible en vida del fundador buscar alternativas consensuadas que permita aglutinar distintos intereses, expectativas y una clara visión de continuidad. Materializar ese Gran Pacto no solo es importante para anticiparse a posibles conflictos sino para permitir poner las bases normativas a partir de las cuales poder llegar a acuerdos intrafamiliares a pesar de las inevitables diferencias que irán surgiendo entre los miembros familiares.

Pilar Martínez

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